Sintomas de la tuberculosis

Desde el siglo XVIII hasta comienzo del siglo XX, la tuberculosis fue la principal causa de muerte en el mundo occidental.

En 1882, el médico alemán Robert Koch anuncio oficialmente el descubrimiento del bacilo que produce la enfermedad. Trece años después, Wilhelm Roentgen descubrió los rayos X, lo que hizo posible explorar los pulmones de sujetos vivos para detectar signos de lesiones tuberculosas.

En 1921, los científicos franceses crearon una vacuna contra la tuberculosis, llamada BCG (Bacilo de Calmette-Guerin). Hasta la fecha, es la única vacuna contra la enfermedad esta previene las formas graves de tuberculosis infantil, pero apenas tiene efecto en los adolescentes y en los adultos. Ofrece inmunidad aproximadamente por quince años. La BCG solo protege a los  que no están infectados; no produce ningún beneficio a los que ya lo están.

La tuberculosis es una enfermedad que generalmente ataca y deteriora los pulmones pero puede propagarse a otras zonas del cuerpo, en particular el cerebro, los riñones y los huesos.

ALGUNOS SÍNTOMAS SON:

Tos, pérdida de peso y apetito, sudores nocturnos profusos, debilidad, respiración dificultosa y dolores torácicos.

Diagnostico: La prueba cutánea de la tuberculina puede mostrar si el sujeto ha estado en contacto con el bacilo. Con una radiografía del tórax se detectan las lesiones pulmonares, lo que puede indicar que existe una infección de tuberculosis activa. El análisis del esputo del paciente en la forma más confiable de identificar los bacilos tuberculosos.

¿Quiénes deben someterse a prueba de diagnostico? Los que presentan síntomas de tuberculosis o han tenido contacto estrecho y reintegrado con tuberculosos, sobre todo en habitaciones mal ventiladas.

Cualquier persona está expuesta a contraer la enfermedad si inhalo un germen tuberculoso que alguien ha expedido al toser o estornudar. Estos gérmenes quedan suspendidos en el aire durante horas incluso años. No obstante para enfermar de tuberculosis deben darse dos condiciones. En primer lugar la persona tiene que infectase con las bacterias tuberculosas,  en segundo lugar, la infección debe transformarse en la enfermedad.

Aunque es posible infectarse mediante un contacto  breve con una persona altamente contaminada, hay muchas más probabilidades de contraer la enfermedad a través del contacto repetido, como el que se da entre familiares que viven asonados. Además las condiciones anti-higiénicas y el asinamiento facilitan su trasmisión de persona a persona además de aumentar las probabilidades de que el sistema inmunológico este demasiado débil para combatir la enfermedad.

Cuando alguien inhala bacilos y se contagia, los bacilos se multiplican en los pulmones. Pero en un 90%de los casos el sistema inmunológico detiene el avance de la infección,  la persona infectada no enferma. Sin embargo, cuando el sistema inmunológico se debilita seriamente a causa del VIH, la diabetes, los tratamientos de quimioterapia para el cáncer etc. Los bacilos que permanecían en estado letárgico pueden activarse.

El VIH  Y LA TUBERCULOSIS

Uno de los problemas dobles es que la tuberculosis ha formado una alianza letal con el VIH, el virus del sida. Del millón de personas que se calcula que fallecieron en 1995 por causas relacionadas con el sida, posiblemente una tercera parte murieron de tuberculosis. La razón es que el VIH debilita la capacidad del cuerpo para combatir la tuberculosis.

En la mayoría de las personas, la infección tuberculosa jamás prospera hasta convertirse en enfermedad. ¿Por qué? Porque los bacilos  tuberculosos están encerrados en el interior de unas células llamadas macrófagos, de donde el sistema inmunológico, en particular los linfocitos T, o células T, les impiden escapar.

TUBERCULOSIS FARMACORESISTENTE

Un factor final que dificulta la lucha antituberculosa es la aparición de cepas farmacoresistentes. Estas super sepas amenazan con convertir nuevamente la tuberculosis en una enfermedad incurable, tal como la era anterior a los antibióticos, Irónicamente la causa principal de la tuberculosis polifarmacorresistente es la mala administración de los medicamentos anti-tuberculosos. Para que el tratamiento sea efectivo, debe durar un mínimo de 6 meses e incluir 4 fármacos que han de tomarse con regularidad estricta. Los pacientes quizás deban tragar hasta 12 pastillas diarias. Si no toman la medicación regularmente o no completan el tratamiento, pueden desarrollarse cepas de la tuberculosis difíciles o imposibles de destruir. Algunas cepas son resistentes a incluso 7 de los medicamentos anti-tuberculosos más utilizados tratar a pacientes con tuberculosis polifarmacorresistente no solo es difícil si no también caro.

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