Funcionamiento del hígado: Refuerzalo

SUPLEMENTOS PARA REFORZAR EL FUNCIONAMIENTO DEL HIGADO

Extracto de alcachofa

La alcachofa es una planta culinaria perene que se cultiva por sus grandes cabezas que contienen escamas carnosas con una base comestible. Los extractos de las hojas de alcachofa contienen compuestos primordiales, como la cinacina, cuyos efectos regeneradores del hígado son similares a los del cardo lechar. La cinara también estimula la producción de bilis y puede aliviar los síntomas de nauseas, hinchazón e indigestión causados por la producción insuficiente de bilis. El extracto de alcachofa aumenta la producción de bilis en más de 127% en 30 minutos y en más de 150% después de una hora sin efectos secundarios

Dosis: de 300 a 600 mg extractos estandarizados al día equivalente a dieciséis gramos de hojas frescas.

Diente de león

El diente de león es una maleza perene bien conocida que se encuentra en casi todo el mudo. Por tradición sus hojas ce comen en primavera como tónico limpiador. Su raíz también suele tener una acción limpiadora importante se utiliza de manera muy común en los programas de desintoxicación. Promueve la eliminación continua de toxinas por diversas rutas. En el hígado, aumenta las funciones de desintoxicación y estimula el flujo de bilis de manera que se eliminen más toxinas por medio de los intestinos. En los riñones, realiza una acción diurética que incrementa el desalojo de las toxinas solubles en agua. Funciona también como un laxante suave que promueve la expulsión de toxinas atreves de los intestinos. Además, el diente de león contiene minerales benéficos como el potasio que ayudan a drenar el exceso de sodio.

Dosis: de 5 a 10 gramos al día repartidos en tres dosis

Nota: NO lo uses si sufres de cálculos biliares.

Ajo

Son bien conocidos por sus propiedades antisépticas, antivirales y anti-bacterianas, y se emplea para tratar infecciones estomacales y respiratorias, También contiene una serie de sustancias que promueven la acción clave de las encimas desintóxicantes del hígado y tiene un efecto benéfico sobre los niveles de grasa que circulan en la sangre.

El consumo de este vegetal puede reducir la hipertensión, los niveles de grasas dañinas en la sangre como el colesterol, y la viscosidad de la sangre, además de mejorar la circulación en todo el cuerpo. Su uso regular frecuente, reduce el riesgo de arteriosclerosis hasta un 25% y en el ataque cardíaco hasta un 50%. También se ha observado que el ajo apoya la acción de las bacterias benéficas del intestino, como los lactobácilos, e inhibe la de la dañina flora microbiana.

Dosis: de 600 a 900 mg diarios de tabletas estandarizadas de polvo de ajo.