Los efectos del ruido

Puesto que el oído es el mejor detector de ruido, obviamente también es el órgano más susceptible de ser afectado por este. El daño a las sensibles células nerviosas del oído interno puede provocar pérdida auditiva permanente. Aunque no todo el mundo reacciona de la misma manera a los sonidos intensos, pero la exposición continúa a sonidos por encima a los 80 o 90 decibeles puede provocar sordera gradualmente. Cuanto más elevado sea el nivel del sonido, menos tiempo se podrá pesar expuesto diariamente a él sin riesgo de sufrir lesiones auditivas.

Los ruidos continuos de niveles moderados a altos causan estrés, fatiga e irritabilidad. El ruido atormentador, puede agotar física y emocionalmente, cuando el ruido se añade a otras circunstancias estresantes, puede provocar depresión, así como trastornos orgánicos según el doctor Gerald Fleischer.

La exposición prolongada al ruido puede afectar la personalidad. El ruido mina el altruismo de la gente y crea agresión y hostilidad

Algunos estudios sobre la salud laboral demuestran que el ruido por encima de los 85 decibeles perjudica al feto. La criatura sufre lesiones en el oído, y puede desarrollas trastornos  hormonales, así como defectos  congénitos.

La exposición a ruidos intensos estrecha los vasos sanguíneos y disminuye el flujo de la sangre hacia los órganos corporales. El cuerpo, a su vez, reacciona produciendo hormonas que elevan la presión sanguínea y aumentan los latidos del corazón, lo cual a veces provoca palpitaciones e incluso angina de pecho.

Cuando el ruido trastorna, pueden surgir otros problemas. Es posible que la perturbación del sueño afecte sus reacciones diurnas.