La depresión

La depresión clínica es más que un simple arrebato de tristeza melancólica se trata de un  trastorno que a menudo  infiere en el desempeño de las actividades cotidianas.

Algunos síntomas

Temor, confusión mental, angustia, profunda tristeza, insomnio, irritabilidad y ataques de llanto en tales ocasiones les resulta casi imposible levantarse de la cama.

La depresión hace que las opiniones de los demás afecten, la persona que padece este trastorno, se culpa por todo lo que sale mal, es sentir un dolor terrible sin saber, donde un gran temor sin saber porque y, lo peor de todo, es no tener ningún deseo de hablar de ello.

Aunque a veces la depresión tiene una causa obvia, a menudo se infiltra en la  vida de la persona sin previo aviso.

No dar importancia a la depresión tiene sus riesgos, pues si no se trata, en algunos casos, la vida de quien la padece puede correr peligro.

Existen tratamientos para la depresión, según la gravedad y los síntomas de cada caso aunque en ocasiones es necesario buscar ayuda de un especialista.

TIPOS DE DEPRESION

Para que un, tratamiento sea eficaz, sea de tener presente el tipo de depresión.

“La depresión mayor, o grave”, tiene síntomas agudos que pueden durar seis meses y más si no se tratan e interferir en casi todos los aspectos de la vida del paciente.

“El trastorno bipolar” se conoce como depresión maníaca. Quienes lo padecen experimentan emociones extremas  que asilan entre periodos  prolongados de intensa hiperactividad y abrumadores bajones.

“La distimia” es un tipo de depresión más leve; con todo, sus síntomas interfieren en la vida normal del paciente. Hay quienes también experimentan periodos intermitentes de depresión grave.

“La depresión pos parto” es un estado emocional debilitante que afecta a muchas madres después de dar a luz.

“El trastorno efectivo estacional” se  presenta como resultado de la falta de luz solar durante el otoño y el invierno. Suele desaparecer en primavera y el verano.

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Los efectos del ruido

Puesto que el oído es el mejor detector de ruido, obviamente también es el órgano más susceptible de ser afectado por este. El daño a las sensibles células nerviosas del oído interno puede provocar pérdida auditiva permanente. Aunque no todo el mundo reacciona de la misma manera a los sonidos intensos, pero la exposición continúa a sonidos por encima a los 80 o 90 decibeles puede provocar sordera gradualmente. Cuanto más elevado sea el nivel del sonido, menos tiempo se podrá pesar expuesto diariamente a él sin riesgo de sufrir lesiones auditivas.

Los ruidos continuos de niveles moderados a altos causan estrés, fatiga e irritabilidad. El ruido atormentador, puede agotar física y emocionalmente, cuando el ruido se añade a otras circunstancias estresantes, puede provocar depresión, así como trastornos orgánicos según el doctor Gerald Fleischer.

La exposición prolongada al ruido puede afectar la personalidad. El ruido mina el altruismo de la gente y crea agresión y hostilidad

Algunos estudios sobre la salud laboral demuestran que el ruido por encima de los 85 decibeles perjudica al feto. La criatura sufre lesiones en el oído, y puede desarrollas trastornos  hormonales, así como defectos  congénitos.

La exposición a ruidos intensos estrecha los vasos sanguíneos y disminuye el flujo de la sangre hacia los órganos corporales. El cuerpo, a su vez, reacciona produciendo hormonas que elevan la presión sanguínea y aumentan los latidos del corazón, lo cual a veces provoca palpitaciones e incluso angina de pecho.

Cuando el ruido trastorna, pueden surgir otros problemas. Es posible que la perturbación del sueño afecte sus reacciones diurnas.