La depresión

La depresión clínica es más que un simple arrebato de tristeza melancólica se trata de un  trastorno que a menudo  infiere en el desempeño de las actividades cotidianas.

Algunos síntomas

Temor, confusión mental, angustia, profunda tristeza, insomnio, irritabilidad y ataques de llanto en tales ocasiones les resulta casi imposible levantarse de la cama.

La depresión hace que las opiniones de los demás afecten, la persona que padece este trastorno, se culpa por todo lo que sale mal, es sentir un dolor terrible sin saber, donde un gran temor sin saber porque y, lo peor de todo, es no tener ningún deseo de hablar de ello.

Aunque a veces la depresión tiene una causa obvia, a menudo se infiltra en la  vida de la persona sin previo aviso.

No dar importancia a la depresión tiene sus riesgos, pues si no se trata, en algunos casos, la vida de quien la padece puede correr peligro.

Existen tratamientos para la depresión, según la gravedad y los síntomas de cada caso aunque en ocasiones es necesario buscar ayuda de un especialista.

TIPOS DE DEPRESION

Para que un, tratamiento sea eficaz, sea de tener presente el tipo de depresión.

“La depresión mayor, o grave”, tiene síntomas agudos que pueden durar seis meses y más si no se tratan e interferir en casi todos los aspectos de la vida del paciente.

“El trastorno bipolar” se conoce como depresión maníaca. Quienes lo padecen experimentan emociones extremas  que asilan entre periodos  prolongados de intensa hiperactividad y abrumadores bajones.

“La distimia” es un tipo de depresión más leve; con todo, sus síntomas interfieren en la vida normal del paciente. Hay quienes también experimentan periodos intermitentes de depresión grave.

“La depresión pos parto” es un estado emocional debilitante que afecta a muchas madres después de dar a luz.

“El trastorno efectivo estacional” se  presenta como resultado de la falta de luz solar durante el otoño y el invierno. Suele desaparecer en primavera y el verano.

Te invitamos a hacer actividad: http://www.vernosmejor.com/ejercitar-el-cuerpo/

La depresión después de terminar una relación

Acabas de escuchar estas tres desalentadoras palabras “esta relación no está funcionando”. Aparte del hecho de que tu mundo entero se está cayendo en pedazos, ¿qué debes hacer? ¿Llorar? ¿Caer en depresión?¿Tratar de convencer a tu ex de no terminar contigo? ¿Empezar a tirar sus cosas por la ventana? Seguramente te encuentras en una montaña rusa emocional. Para esto, a continuación te diremos qué puedes hacer durante esos primeros minutos y días después de que terminaron contigo. Esto te ayudará a reponerte.

Un minuto después de terminar

Lo que te darán ganas de hacer: Quizá experimentarás uno o varios de estos diferentes tipos de reacciones: berrinches violentos, llorar desconsoladamente, sentirte aturdido/a, o simplemente pensarás que esto no está realmente sucediendo.

Una mejor manera de lidiar con ello: “Cuando te dan malas noticias, tu cuerpo entra en modo de pánico y todo se acelera”, dice el terapeuta Dan Neuharth, autor de Secretos que guardas de ti mismo: cómo dejar de sabotear tu felicidad. La mejor manera de lidiar con este momento de desesperación es parar, observar y escuchar. “Enfócate en ti mismo/a, pon atención en tu respiración e intenta tratar de calmar las cosas en tu cuerpo”, sugiere Neuharth. Este proceso de conocerte a ti mismo/a te ayudará a mantenerte racional durante esos 60 segundos de alto estrés. Una vez que estés calmado/a, olvida a tu ahora ex para que puedas estar solo/a o con tus amigos/as. Esto te ayudará más a reducir la intensidad de tus sentimientos y a procesar mejor la información. No pierdas el tiempo esperando respuestas, porque de todas formas no tendrán ningún sentido. Los rompimientos no son una negociación, y cualquier cosa que hagas en seguida, para tratar de cambiar la mente de la otra persona, seguramente te avergonzará después.

Una hora después de terminar

Lo que te darán ganas de hacer: Tratarás de hacerte sentir mejor. Querrás comerte tres litros de helado, ahogar tus penas en whiskey, irte de compras o llamarle a tu ex a altas horas de la noche para hacerle ver “ese último” punto.

Una mejor manera de lidiar con ello: Hacer cosas para aliviar tu alma es sano, mientras no escojas algo que te haga sentir peor después. “Si te acaban de romper el corazón, a veces mucho chocolate es exactamente lo que necesitas”, dice Neuharth. “Pero si comienzas a sentirte gordo/a, y además solo/a, mejor escoge otras cosas para que te ayuden a lidiar con esta situación”. “Comprobar” que tu ex está mal no cambia el hecho de que él o ella te haya dejado, sólo te hará verte un poco psicópata.


Las decisiones positivas incluyen actividades como hablar con un amigo/a cercano/a para que simplemente te escuche, o ir al gimnasio. Las endorfinas que tienes después de hacer ejercicio (o incluso una larga caminata) pueden ayudarte a contrarrestar las oleadas de tristeza.

Un día después de terminar

Lo que te darán ganas de hacer: ¡Serás impulsivo/a! De pronto sentirás la necesidad de llamarle a un ex, invitar a salir a 50 personas en línea, hacerte un tatuaje, o cortarte todo el cabello.

Una mejor manera de lidiar con ello: La falta de control de los impulsos, es tu mente intentando de disminuir el dolor. “Aún te estás dando cuenta de las cosas. Algunas personas pueden despertar al día siguiente y olvidarse por un momento de que los dejaron”, dice Neuharth. Después, cuando estas personas se dan cuenta de que no fue sólo una pesadilla, comienzan a pensar que quizá el cambio los hará sentirse mejor, o que al menos este resultado les ofrecerá un nuevo comienzo para su futuro. “Reconoce la tendencia de hacer algo impulsivo, pero no lo hagas” dice Neuharth. Él sugiere escribir como un buen ejercicio para esos momentos. A nadie le gusta ser rechazado, pero hacerte una moja con tu cabello no te va a ayudar.

Tres días después de terminar

Lo que te darán ganas de hacer: Arrastrarte y tirarte a un hoyo, jamás salir de la cama y escuchar “su canción” una y otra vez.

Una mejor manera de lidiar con ello: Sí…la realidad es cruda. “Existe una diferencia cualitativa entre un día y tres días. Éste es el momento en el cual realmente te percatas del rompimiento y colapsas,” dice Neuharth. La adrenalina (sin mencionar la furia) puede mantenerte los primeros días, pero una vez que eso pase, te encontrarás lidiando con los mismos niveles de dolor, sólo que ahora te sentirás aún peor porque estarás exhausto/a por tantas emociones. Las lágrimas que pensaste que finalmente habían acabado podrían regresar, y a chorros. Estarás enojado/a un momento y triste el que sigue… Pasarás por diferentes etapas de dolor. “Enfócate en descansar, comer bien y cuidarte, porque te han hecho daño y necesitas recuperarte”. Conseguirte una rutina para mantenerte ocupado es lo más inteligente.

Una semana después de terminar

Lo que te darán ganas de hacer: Intentarás llamarle a tu ex, meterte a su cuenta de correo electrónico, revisar de manera obsesiva tus mensajes en el teléfono y ver si el estatus en su perfil aparece de nuevo como ‘en línea’.

Una mejor manera de lidiar con ello: Felicidades. Estás ahora en la fase de “voy a recuperarte”. “Estás intentando salir del shock, pero pensar en que quizás él o ella te extrañe, sólo hace las cosas más difíciles”, dice Neuharth. El simple hecho de enfocarte en tu ex lo hace todo más difícil. Sí, es difícil de aceptar, pero no hay nada que puedas hacer para recuperar a la persona si él o ella no quiere realmente estar contigo. Resiste, y no intentes recapacitar todas las razones que te dio tu ex para terminar contigo. Deja de pensar en que realmente puedes lograr reincorporarte en su vida, si sólo cambias ese detallito. “Realmente ayuda el decir: ‘Voy a aprender de esto, sin importar lo que pase’. Tal vez en ese momento no sepas cómo, pero pensar positivo es como mandarle la instrucción a una herida para que sane”.


Dos semanas después de terminar

Lo que te darán ganas de hacer: Querrás aferrarte a los recuerdos de lo que era ser parte de una pareja feliz, recordando la dicha que era estar en una relación. También es posible que llegues a pensar que nunca más te volverás a enamorar.

Una mejor manera de lidiar con ello: Pregúntate si realmente extrañas a tu ex o a las ventajas que te daba esa relación. Tal vez el afecto físico y las citas de todos los sábados por la noche. En este momento estás escribiendo una historia y glorificando el hecho de pasar el tiempo con un chico/chica quien terminó contigo de forma cruel. ¿Realmente vale la pena llorarle a eso? Éste es el momento de comenzar a borrarte los recuerdos de el/la “ex”. Guarda las fotos, borra los correos y reacomoda tu cuarto para que no tengas recuerdos cuando veas cosas que te hagan pensar en esa persona. “Las relaciones son principalmente hábitos y necesitas romper con éste”, dice Neuharth. “Si ves recuerdos de esta persona por todos lados, es más difícil sacártela de la mente”.

Un mes después de terminar

Lo que te darán ganas de hacer: Tratarás de olvidar que esta persona, quien te hizo pasar miserias, formó alguna vez parte de tu vida. ¿Quién los necesita?

Una mejor manera de lidiar con ello: Antes de que te olvides de tu ex por completo, tómate un poco de tiempo (ahora que tienes un poco de distancia) para pensar más sobre él o ella. No para intentar reconciliarte, sino para pensar en la relación y evitar cometer los mismos errores. (Nota: Si sigues tan triste como en el día tres, considera ver a un terapeuta para asegurarte de que no has caído en una fuerte depresión). “Haz una línea de tiempo y escribe cuándo se conocieron, cuándo tuvieron relaciones sexuales por primera vez, cuándo discutieron por primera vez y todos aquellos otros eventos significativos que se te puedan venir a la mente”, dice Neuharth. Esto puede darte una mejor perspectiva de la relación. “Ve de manera objetiva lo que era bueno y malo, e identifica los patrones que podrías estar repitiendo.” Una vez que puedas recordar las cualidades positivas de la persona sin ponerte triste, entonces sabrás que has logrado un gran avance y obtenido mayor sabiduría. Finalmente estarás listo/a para seguir adelante.

Por Kimberly Dawn Neumann

Continua leyendo: http://www.vernosmejor.com/relaciones-destructivas/

depresión

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La depresión clínica

La depresión clínica clínica es más que un simple arrebato de tristeza melancólica, se trata de un  trastorno que a menudo  infiere en el desempeño de las actividades cotidianas.

Algunos síntomas

Temor, confusión mental, angustia, profunda tristeza, insomnio, irritabilidad y ataques de llanto en tales ocasiones les resulta casi imposible levantarse de la cama.

La depresión clínica hace que las opiniones de los demás afecten, la persona que padece este trastorno, se culpa por todo lo que sale mal, es sentir un dolor terrible sin saber, un gran temor sin saber porqué y, lo peor de todo, es no tener ningún deseo de hablar de ello.

Aunque a veces la depresión clínica tiene una causa obvia, a menudo se infiltra en la vida de la persona sin previo aviso.

No dar importancia a la depresión clínica tiene sus riesgos, pues si no se trata, en algunos casos, la vida de quien la padece puede correr peligro.

Existen tratamientos para la depresión clínica, según la gravedad y los síntomas de cada caso aunque en ocasiones es necesario buscar ayuda de un especialista.

Tipos de depresión clínica

Para que un tratamiento sea eficaz, debe tener presente el tipo de depresión clínica.

“La depresión clínica mayor, o grave”, tiene síntomas agudos que pueden durar seis meses ó más si no se tratan e interferir en casi todos los aspectos de la vida del paciente.

“El trastorno bipolar” se conoce como depresión clínica maníaca. Quienes lo padecen experimentan emociones extremas  que asilan entre periodos  prolongados de intensa hiperactividad y abrumadores bajones.

“La distimia” es un tipo de depresión clínica más leve; aunque todos sus síntomas interfieren en la vida normal del paciente, hay quienes también experimentan paridos intermitentes de depresión clínica grave.

“La depresión clínica pos parto” es un estado emocional debilitante que afecta a muchas madres después de dar a luz.

“El trastorno efectivo estacional” se  presenta como resultado de la falta de luz solar durante el otoño y el invierno. Suele desaparecer en primavera y el verano.